QUE ES
MENTE NO-DUAL
En el universo dual, percibido por los sentidos, todo está lleno de fenómenos: éstos consisten
en "objetos" visualizados por un "sujeto", que ve, hace,
juzga, etc. Este actuar es el aspecto objetivo
de la mente, y carece de toda existencia como 'objeto'. Respecto al aspecto subjetivo de la mente, tampoco existe
"cosa" alguna, más allá de lo que es cuando se la objetiviza, o sea,
que es también mente (1).
Siendo el universo manifiesto en sus aspectos
subjetivo y objetivo, 'mente', y viceversa, ese universo manifiesto es
también lo que somos, y con ello se elimina así la dualidad. Mente, es
así, tanto apercepción de todo lo que conocemos, y a su vez, el conocimiento de
todo. (T.
Grey).
Excluido el punto de vista no-dual, se intuye
que, en el mundo de la mente no dividida, lo que hay es todo lo que conocemos,
sin nada que distinga 'yo', de 'otro-que yo', 'esto' de 'eso', blanco de
negro, etc; en este sentido podemos decir que el mundo es "neutro", o, siguiendo a Heráclito,
que "uno es todo" (o "todas
las cosas son uno"), (50) y que "uno son bien y mal" (58).
Quien actúa en el "mundo neutro"
puede recordar las frases del Tao Te Ching, cap.
29:
"Quien pretende
el gobierno del mundo, y transformar éste, se encamina al fracaso.
El mundo es un vaso espiritual que no se puede manipular.
Quien lo manipula
lo empeora, quien lo tiene lo pierde."
sin abandonar las cosas
en la vida, siguiendo la pauta del cap. 48:
Disminuyendo cada
vez más
se llega a la
no-acción.
Por la no-acción
nada se deja sin
hacer.
El mundo siempre se
ha ganado sin acción.
La acción no es
suficiente para ganar el mundo.
Sobre esta visión de la mente no-dual, ¿cabe una reflexión sobre el "esfuerzo" de las técnicas de meditación, oración, obras de misericordia, etc., por la "transformación" del mundo, o bien dejar con humildad que la serenidad y la paz silenciosa del nóumeno ilumine nuestro corazón?
(1) M. Cavallé,
respecto al "Cogito ergo sum" de
Descartes: El sujeto moderno, el sujeto/substancia, deviene
auto-contradictorio: es apertura subjetiva en tanto que cogitare; pero, a su vez, existe para sí mismo como objeto clausurado
de su cogitare. La auto-conciencia
del sujeto, el fundamento último para la modernidad, es un
pseudo-sujeto que es para sí como objeto
de sí.
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