divendres, 30 de desembre del 2016


QUE ES MENTE NO-DUAL

En el universo dual, percibido por los  sentidos, todo está lleno de fenómenos: éstos consisten en "objetos" visualizados por un "sujeto", que ve, hace, juzga, etc. Este actuar es el aspecto objetivo de la mente, y carece de toda existencia como 'objeto'. Respecto al aspecto subjetivo de la mente, tampoco existe "cosa" alguna, más allá de lo que es cuando se la objetiviza, o sea, que es también mente (1).

Siendo el universo manifiesto en sus aspectos subjetivo y objetivo, 'mente', y viceversa, ese universo manifiesto es también lo que somos, y con ello se elimina así la dualidad. Mente, es así, tanto apercepción de todo lo que conocemos, y a su vez, el conocimiento de todo. (T. Grey).

Excluido el punto de vista no-dual, se intuye que, en el mundo de la mente no dividida, lo que hay es todo lo que conocemos, sin nada que distinga 'yo', de 'otro-que yo', 'esto' de 'eso', blanco de negro, etc; en este sentido podemos decir que el mundo es "neutro", o, siguiendo a Heráclito, que "uno es todo" (o "todas las cosas son uno"), (50) y que "uno son bien y mal" (58).

Quien actúa en el "mundo neutro" puede  recordar las frases del Tao Te Ching, cap. 29:

"Quien pretende el gobierno del mundo, y transformar éste, se encamina al fracaso.
El mundo es un vaso espiritual que no se puede manipular.
Quien lo manipula lo empeora, quien lo tiene lo pierde."

 sin abandonar las cosas en la vida, siguiendo la pauta del cap. 48:
 
Disminuyendo cada vez más
se llega a la no-acción.
Por la no-acción
nada se deja sin hacer.
El mundo siempre se ha ganado sin acción.
La acción no es suficiente para ganar el mundo.

Sobre esta visión de la mente no-dual, ¿cabe una reflexión sobre el "esfuerzo" de las técnicas de meditación, oración, obras de misericordia, etc., por la "transformación" del mundo, o bien dejar con humildad que la serenidad y la paz silenciosa del nóumeno ilumine nuestro corazón?
 
(1) M. Cavallé, respecto al "Cogito ergo sum" de Descartes: El sujeto moderno, el sujeto/substancia, deviene auto-contradictorio: es apertura subjetiva en tanto que cogitare; pero, a su vez, existe para sí mismo como objeto clausurado de su cogitare. La auto-conciencia del sujeto, el fundamento último para la modernidad, es un pseudo-sujeto que es para sí como objeto de sí.

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